Es una herramienta fundamental en la terapia de integración sensorial y motriz.
Sus principales usos terapéuticos son:
- Entrenamiento del equilibrio y estabilidad: Las diferentes alturas de las piedras obligan al niño a ajustar su centro de gravedad, fortaleciendo el equilibrio dinámico.
- Integración Sensorial: Ayuda a los niños a procesar estímulos vestibulares y propioceptivos (conciencia del cuerpo en el espacio).
- Desarrollo de la motricidad gruesa: Fomenta la coordinación de grandes grupos musculares al saltar o dar pasos de una piedra a otra.
- Planificación motora (Praxis): El niño debe calcular la distancia y la fuerza necesaria para alcanzar la siguiente superficie, mejorando su capacidad de ejecutar movimientos complejos.
- Cognición y reconocimiento: Se utiliza para trabajar la identificación de colores y la resolución de problemas al crear circuitos de obstáculos.
- Seguridad y confianza: Al tener un diseño antideslizante, permite que el niño gane seguridad en sus propios movimientos en un entorno controlado.